La obra ‘Juntos’ consigue el lleno absoluto con una gran comedia bañada de realidad en el auditorio de Alcázar de San Juan

La mezcla de risas y sentimientos en una comedia diferente, es el punto de partida de la obra de teatro ‘Juntos’ que se ha estrenado esta semana en el Auditorio de Alcázar de San Juan.

Una obra que ha llenado el patio de butacas de un público que no ha querido perderse la historia de Isabel y sus hijos, Miguel y Sandra. Una madre incapaz de aceptar que su hijo sea diferente a los demás, convirtiendo a Miguel en su única razón para vivir.

Esta obra habla de las relaciones entre las familias, las personas, de la comunicación, la incomunicación, de la incapacidad para decir te quiero, de gente que está sin hablarse durante años y cómo recuperar eso. Es la historia de una familia normal con la que la gente va empatizando e identificándose con los personajes. Gorka Otxoa.

A través del retrato de una familia como tantas otras, el elenco formado por Kiti Mánver, María Castro, Gorka Otxoa e Inés Sánchez, muestra el amor incondicional que una madre protectora tiene por su hijo, un joven con discapacidad intelectual, impulsivo y generoso, que sin quererlo, condiciona la vida de las personas que le rodean con sus cambios de humor inesperados y sus muestras de cariño desmedidas.

Mi personaje para mí es como un corazón gigante, como un niño grande lleno de amor y ternura, a la vez también tiene sus cambios de humor y de estado de ánimo, pero básicamente es para comérselo. Es un personaje que llega al corazón, a mí me está llegando también como a la mayoría del público. Gorka Otxoa.

Montajes como ‘Juntos’, con texto de Fabio Marra y dirección de Juan Carlos Rubio, demuestran que el teatro no solo está diseñado para pasar el rato sino para convertir ese tiempo en un instante de reflexión.

La gente empatiza mucho, conecta con los personajes, con la historia tengan o no un miembro en su familia con capacidades diferentes. Al final hablamos de cosas comunes que son básicas en el ser humano como la comunicación, el amor o el orgullo. Gorka Otxoa.

Los guiños cómicos y los trazos irónicos, se suceden a lo largo de la historia bajo una atmósfera de drama, en una obra que plantea la gran pregunta de qué es ser normal en un mundo cada vez más complejo y diverso.

La escenografía actúa como un símil perfecto de la complejidad de la obra mostrando la cocina de una casa humilde aparentemente sencilla en la que transcurre la mayor parte de la trama.

No hay nada normal, quién etiqueta lo que es normal y lo que no. Muchas veces a las personas con enfermedades psíquicas o discapacidades, le ponemos esas etiquetas pero creo que no tiene ningún sentido, la riqueza está en la diferencia y lo normal me parece mas aburrido que otra cosa. Gorka Otxoa.

Alcanzando un lleno absoluto, el auditorio alcazareño ha podido disfrutar de esta gran comedia bañada de realidad, que se convierte en un magnífico canal de ideas con las que seguir meditando una vez bajado el telón.

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