La posguerra española siembra de dolor y memoria el Auditorio de Alcázar de San Juan con el estreno de ‘La voz dormida’

Por primera vez en Alcázar de San Juan, ha llegado el estreno de la obra ‘La voz dormida’ dirigida por Julián Fuentes, que ensalzando valores como la dignidad, el coraje y la valentía, narra la historia de un grupo de mujeres encarceladas en la madrileña prisión de Ventas en plena posguerra española.

Una adaptación de la novela de la escritora extremeña Dulce Chacón que relata el sufrimiento de aquellas mujeres que perdieron una guerra sin saber la agonía que aún tendrían que vivir. El miedo de trece mujeres visto a través de una sola alma.

La voz dormida cuenta la historia de las mujeres que vivieron la guerra y la posguerra, y nosotros nos centramos en la historia de amor de Pepita Patiño, la protagonista. Cuenta la historia de lo que sufrió una mujer, dando voz a todas las mujeres, lo que tenía que aguantar y soportar, miedo, valentía, todo lo que conlleva una guerra. Laura Toledo, actriz ‘Pepita Patiño’.

Nacida en el seno de una familia comunista, con una hermana encarcelada a punto de ser madre y su novio fugado a Francia, la historia se aleja de los ideales políticos para centrarse en la supervivencia de Pepita Patiño y los acontecimientos que mantienen abrumada y desconcertada a la joven cordobesa.

Una empatía que la actriz afrontó de raíz y compartiendo el dolor con las mujeres represaliadas tras la Guerra Civil.

Emocionalmente es una obra que no tiene descanso porque Pepita era un terremoto que no descansaba nunca. Hay un arco emocional bastante grande, pasa por muchos estados y al principio de los ensayos había muchas cosas que no podía soportar como Laura porque eran demasiado fuertes. La hermana de Dulce, Inma Chacón, siempre me contaba que su hermana decía que había historias reales que no podía plasmar en la novela porque eran tan fuertes que podían parecer mentira. Laura Toledo, actriz ‘Pepita Patiño’.

Con una soberbia interpretación, Laura Toledo se deja la voz y el cuerpo en esta historia sobre un escenario compartido con el actor Ángel Gotor, y novio ausente en la obra, que se mantiene de espaldas al público en todo momento, pero con una tensión en el cuerpo que llega hasta el patio de butacas.

Ingeniosamente dirigida por Julián Fuentes Reta, la escenografía, la iluminación y el sonido de la obra, se convierten en un elemento fundamental en la trama.

A la escenografía se le dio bastantes vueltas porque queríamos algo que no fuera convencional, que todo fuera simbólico, que al mismo tiempo contara sobre la historia y que al espectador le hiciera pensar. Es una función de la que se sale pensando. Laura Toledo, actriz ‘Pepita Patiño’.

Con la máquina de coser de Pepita en el centro de un entramado de hilos, la tela de araña que se forma a su alrededor crea un símil perfecto con una posguerra en la que todo se entrelazaba.

Pasado, presente y futuro se dan la mano en esta obra que habla de la indefensión de las personas ante los horrores de una posguerra. Una historia que seguirá recordando la lucha de personas como Pepita porque sus voces ya no están dormidas.

Hay una herida que no se ha cerrado. Esta función es un homenaje a todas las víctimas, pretendemos que se pueda hablar del tema y dar voz a las mujeres porque no solo el hombre vivió la guerra. Hay que hablar de lo que pasó para recapacitar y que no vuelva a ocurrir. Laura Toledo, actriz ‘Pepita Patiño’.

Amor ausente, clandestinidad y silencio en una actuación que mantiene al público pendiente de cada gesto y emoción de la protagonista, casi como si esa tela de araña llegara hasta cada espectador para conectarlos con sus finos hilos.

Un crudo monólogo de una historia de sangre y vida, un canto a la paz, a la libertad y a la justicia, con el relato de una vida de miseria y de supervivencia, disfrutado, sentido y compartido por el público del Auditorio de Alcázar de San Juan.

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